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El León y el Ratón
2 años

El León y el Ratón

por Esopo

En una selva muy lejana, un enorme León dormía la siesta bajo la sombra de un árbol. Mientras descansaba, un pequeño Ratón pasó corriendo por encima de su nariz y lo despertó. El León, un poco molesto, atrapó al ratoncito con su gran garra y abrió la boca para comérselo.

— ¡Por favor, no me comas! —suplicó el Ratón—. Si me dejás ir, te prometo que algún día podré ayudarte yo a vos.

El León largó una carcajada. "¿Cómo un bichito tan chiquito como vos podría ayudar al Rey de la Selva?", pensó. Pero como estaba de buen humor, decidió dejarlo ir.

La deuda pagada

Pasó el tiempo, y un día el León cayó en la trampa de unos cazadores. Estaba atrapado en una red de cuerdas gruesas y, por más que rugía y tironeaba, no lograba soltarse. Sus rugidos de desesperación se escucharon por toda la selva.

El pequeño Ratón, que andaba cerca, reconoció la voz de su viejo amigo. Corrió hasta el lugar y, sin dudarlo, empezó a roer las cuerdas con sus dientes filosos. Una a una, las cuerdas se rompieron y el León quedó libre.

El León miró al pequeño Ratón con respeto. "Gracias, amigo", le dijo con humildad. "Me enseñaste que nadie es tan pequeño como para no poder ayudar a los demás". Desde ese día, el Rey de la Selva y el Ratón fueron amigos inseparables.

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