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La Liebre y la Tortuga
fabula2 años

La Liebre y la Tortuga

por Esopo

En un campo muy amplio vivía una Liebre que se sentía orgullosa de su velocidad. No pasaba un solo día sin que hiciera alarde de lo rápido que podía correr, burlándose de la lentitud de los demás animales, especialmente de la Tortuga.

Un día, cansada de las bromas, la Tortuga la sorprendió con una propuesta:

— Te apuesto lo que quieras a que puedo ganarte una carrera hasta aquel árbol en la cima de la colina.

La Liebre, creyendo que era una locura, aceptó enseguida. El Zorro fue el encargado de marcar la salida y la llegada. Apenas comenzó la competencia, la Liebre salió como un relámpago, dejando a la Tortuga muy atrás en cuestión de segundos.

Al ver que la distancia era enorme, la Liebre decidió que no valía la pena apurarse. Se detuvo a mitad del camino y pensó: "La Tortuga tardará horas en llegar hasta acá. Tengo tiempo de sobra para descansar". Se recostó bajo la sombra de un árbol y, con el arrullo del viento, se quedó profundamente dormida.

Mientras tanto, la Tortuga seguía avanzando. Paso a paso, con mucha constancia y sin detenerse ni un segundo, continuó su camino bajo el sol. No era rápida, pero su voluntad era inquebrantable.

Pasó el tiempo y la Tortuga llegó al lugar donde la Liebre dormía. La miró en silencio y siguió de largo, manteniendo su ritmo pausado pero firme. Cuando la Liebre finalmente se despertó, el sol ya estaba bajando. Miró hacia atrás y no vio a nadie, pero al mirar hacia la meta, vio a la Tortuga a solo unos centímetros de la línea final.

La Liebre corrió con todas sus fuerzas, pero fue inútil. La Tortuga cruzó la meta primero, ante la mirada de todos los animales que celebraban su esfuerzo.

La Liebre, avergonzada, comprendió que su talento no servía de nada si no tenía disciplina. La Tortuga, con una sonrisa tranquila, demostró que con constancia y paciencia se alcanzan las metas más difíciles.

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